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viernes, 24 de agosto de 2012

Carta abierta a Javier Hernández


Antes que nada, permíteme hablarte de ‘tú’, Javier; pues tu perenne presencia en los medios te han transformado en alguien cercano, un rostro familiar que puedo tanto reconocer como admirar. Eres el símbolo de una nueva generación, de jóvenes mexicanos que se saben capaces y tienen sed de mostrarse ante los ojos del mundo; eres el “modelo aspiracional de los mexicanos del siglo XXI”, si así lo quieres ver.

Recuerdo cuando comenzaste a destacar, hace apenas un par de años. Tu nombre y apodo, antes usado como referencia para nombrar a tu padre –un jugador que a mi juicio nunca tuvo los reflectores que merecía- de pronto comenzó a brillar de nuevo: enfundado en la playera rojiblanca demostraste un talento y un olfato goleador fuera de serie; tanto así que, de ser sombra en selecciones juveniles brincaste en un lapso relativamente corto al estrellato nacional. Te bastó media temporada del –mal llamado- “Bicentenario 2010” para consagrarte campeón de goleo (y, sin demeritar el esfuerzo de quienes lograron alcanzarte al final, tú tuviste 7 u 8 partidos menos para anotar) y fuiste el as bajo la manga de una selección mundialista en la que tuviste soportar la banca, aún y cuando tu momento indicara que tu lugar estaba sobre las canchas de Sudáfrica.

Y, todavía más increíble, cuando nadie lo esperaba, se anunció que para julio del 2010 estarías formando parte de uno de los clubes más importantes del mundo –aunque para nada mi favorito: el mítico Manchester United. Parecías tener una chispa especial, un carisma y un ángel dignos de un ganador nato; y vaya si lo confirmamos en tu primer año como “red devil”:  Anotando de todas las formas posibles, y siendo un elemento esencial para un título más del equipo de Manchester. Si alguna vez existió un Rey Midas, su espíritu encontró en ti una morada cómoda.

Dicen que lo difícil no es llegar, sino mantenerse; y así podemos resumir tu segundo año, en donde una inoportuna lesión vino a cortar tu buen ritmo, y tuviste que ver varios encuentros desde la banca. No ha de haber sido fácil el pasar tan rápido del “consentido” a un elemento más; sin embargo supiste mantener la cabeza fría y buscaste aprovechar de la mejor forma los minutos que se te brindaron.

Ahora, ya con 2 años de experiencia europea a cuestas, tu carrera se enfrenta al reto más interesante hasta ahora: no sólo estás rodeado por tus compañeros de siempre, sino que además una figura de gran talla viene a pelear tu mismo puesto. La prensa de acá –si estás al tanto de lo que se escribe y dice en México, no necesito ahondar mucho- hablan de una competencia muy difícil, tanto así que el escenario más pesimista lo decoran con pinceladas sombrías en donde vistes una playera diferente a la que hasta ahora te ha cobijado –“por tu bien”, dicen ellos. Más de uno ha externado su deseo de que salgas de la institución más ganadora de los últimos años en Inglaterra, con tal de verte con más minutos en otro lado, y la verdad ¿quién podría culparlos?

Y, sin conocerte de manera personal, tu silencio y las palabras de sir Alex Ferguson me hacen pensar que tú ya sabías que esto sucedería y que, lejos de hundirte ante el incremento de rivales en tu propio club, has tomado con calma y con determinación este momento. Un reto no es tal si no se cuenta con dificultades y rivales a la altura; pelear por la cima con los competidores más fuertes sólo te alimenta de energía, valor y coraje. Sólo quiero externar que yo soy de los pocos que confía en ti para que tengas una excelente temporada con el Man. U., porque tu calidad ya quedó comprobada, ya sabemos de lo que eres capaz y qué tan alto puedes volar.

Hoy más que nunca estás ante un reto de altura, Javier; la oportunidad verdadera de destacar. Para ser el mejor, tienes que vencer a los mejores; ¡y más aún si se encuentran en tu equipo! Que nunca te haga sombra la duda, la opinión ajena o la incertidumbre. Después de todo, ya nos has demostrado de lo que eres capaz, sólo que ahora la dificultad del juego ha aumentado. Recuerda esa frase que dices en uno de los tantos comerciales que has estelarizado: ¿por qué no?

1 comentario:

  1. Coincido en los logros, las expectativas generadas y la mentalidad que posee Javier Hernández, su calidad está probada en México, en la Selección y desde luego en Inglaterra, sin embargo, después de este peculiar despegue, viene como bien señalas el mantenerse en el estrellato. Nadie dice que será sencillo, por el contrario, el Chicharito tendrá que aprovechar los pocos o muchos minutos que su cuerpo técnico le facilite, Hernández ha resuelto partidos y otorgado puntos a los red devils en los ocasos de los partidos, así que si juega poco también puede brillar. La moneda está en el aire, existen varios retos por cumplir para este carismático goleador, que sin duda esta temporada y la que vienen marcarán un punto de inflexión en su carrera, así que es momento de apoyarlo, conscientes de sus múltiples virtudes como hombre de área y a sabiendas de que no es el jugador más habilidoso con el balón en los pies.

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