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miércoles, 1 de junio de 2016

EL PRIMER TÍTULO DEL PACHUCA



La historia del Club Pachuca es sumamente larga y azarosa. Fue uno de los fundadores de la primera liga organizada de futbol en México en 1902 con el nombre de Pachuca Athletic Club. Ganó dos campeonatos en 1905 y 1918. Posteriormente, el equipo se desmanteló después del Torneo del Centenario (1921) y no reaparecería hasta 1950, cuando fue creada la Segunda División.



Los Tuzos llegaron al máximo circuito por primera vez en la era profesional, en 1967. Permanecieron ahí hasta 1973, en que se consumó su primer descenso. Después, vinieron 19 largos años de peregrinaje, en los cuales incluso jugaron en la Segunda “B” durante la temporada 87-88. Tras perder tres finales por el ascenso (85, 86 y 91 ante Irapuato, Cobras y Atlante, respectivamente), consiguieron regresar a primera en 91-92, tras superar por penales a otra franquicia histórica, el Zacatepec.




Poco les duro el gusto a los Tuzos y, apenas inagurado el Estadio Hidalgo, cayeron otra vez a segunda al final de la temporada 92-93.

    Fueron uno de los quince fundadores de la Primera “A” y, con un equipo memorable que incluía al portero boliviano Carlos Trucco y al mundialista costarricense Hernán Medford, eran super favoritos para conseguir el ascenso, pero sorpresivamente, el Atlético Celaya los venció en la final con gol del brasileño Amarildo Soarez.

    Para la temporada 95-96, tomo el equipo Jesús Martínez Patiño y, con casi el mismo impresionante plantel del año anterior -más la adición del argentino Lorenzo Sáez-, Pachuca, ahora sí, tras superar en la final a los Gallos de Hermosillo, consiguió regresar a Primera División.


Nuevamente, las cosas no salieron bien para los Tuzos y, tras perder la carrera con Morelia y Celaya, volvieron a descender por tercera vez en su historia.

   Pachuca no se rindió e intentó volver al máximo circuito de manera inmediata, cosa que consiguieron tras superar a Tigrillos en la final por el ascenso en la temporada 97-98.

    Esta vez, los Tuzos, bajo el mando de Javier “Vasco” Aguirre, lograron salvar la categoría y mandar al descenso al Puebla. Para la temporada siguiente, el Invierno 99, los planes eran ambiciosos y, con elementos de la talla del arquero Ignacio González (seleccionado argentino); los defensas Alberto Rodríguez, Manuel Vidrio, Pablo Hernández Roetti (uruguayo) y Octavio Valdez; los experimentados Alfonso Sosa, Marcelino Bernal y Benjamín Galindo en el mediocampo, así como los pamperos Gabriel Caballero, Pablo Hernán Gómez (tristemente fallecido) y Alejandro “Hueso” Glaría en el ataque, se conformó un plantel interesante, del cual, a pesar de todo, no se esperaba más que fuera exitoso en evitar el descenso de Pachuca una vez más.



Los hidalguenses terminaron la temporada regular en una decorosa séptima posición, pero por haber sido terceros en su grupo, debieron jugar el repechaje ante Morelia. De una manera por demás angustiosa, con un gol de último minuto de Marcelino Bernal, los hidalguenses lograron empatar 4-4 el marcador global (2-4 y 2-0), para acceder, por primera vez, a una liguilla.

   En cuartos de final enfrentaron al poderosísimo Toluca, campeón del torneo anterior. Para sorpresa de propios y extraños, los Tuzos superaron a los Diablos 1-0 en Pachuca y lograron empatar a 2 en Toluca, lo que les garantizó el acceso a la semifinal.

   El Atlas llegaba como superlíder y era el favorito para conseguir el título, pero en el Estadio Hidalgo, Pachuca lo superó por dos goles y en la vuelta, en el Estadio Jalisco, los rojinegros sólo pudieron descontar una anotación.

   A pesar de estos acontecimientos, en la gran final, Cruz Azul, con sus grandes estrellas Mauro Camoranesi, Diego Latorre y Ángel “Matute” Morales, era considerado amplio favorito. La ida pareció confirmar el pronóstico, pues los Tuzos no pudieron sacar ventaja en su casa y debieron conformarse con un empate 2-2 (dos de Glaría por los locales, Pinheiro y Reséndiz por los visitantes).

    El juego de vuelta se jugó en el Estadio Azul el 19 de diciembre de 1999. Pese a la supuesta superioridad capitalina, el duelo fue cerrado y ríspido. Pasaron los 90 minutos de tiempo regular y el marcador no se movió. Apenas deba inicio el tiempo extra (en ese entonces había Gol de Oro), cuando Alejandro Glaría recibió un centro procedente de la banda derecha y, aunque con dificultad, alcanzó a rematarlo con las partes nobles. El milagro se hizo y, para sorpresa de propios y extraños, Pachuca se coronó campeón del futbol profesional por primera vez.



Éstas fueron las alineaciones en aquel partido:

CRUZ AZUL:

Óscar “Conejo” Pérez; Guadalupe Castañeda, Francisco Gabriel De Anda, Juan Reynoso y Omar Rodríguez; Luis Francisco García (Carlos Barra), Joaquín Moreno, Ángel “Matute” Morales (Julio César Pinheiro) y Mauro Camoranesi; Diego Latorre y Francisco Palencia. Entrenador: Luis Fernando Tena

PACHUCA:

Ignacio Gónzalez; Alberto Rodríguez, Manuel Vidrio, Pablo Hernández Roetti y Octavio Valdez; Alfonso Sosa (José Juan Hernández), Marcelino Bernal, Cesáreo Victorino y Gabriel Caballero (Marco Garcés); Pablo Hernán Gómez y Gerardo Mascareño (Alejandro Glaría). Entrenador: Javier Aguirre.

Para muchos, por cierto, esta final perdida fue el inicio de la maldición del Cruz Azul.

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